Las ofrendas deben contener una serie de elementos y símbolos que inviten al espíritu a viajar desde el mundo de los muertos para que conviva ese día con sus deudos. Entre los elementos más representativos del altar se hallan los siguientes: Imagen del difunto. Dicha imagen honra la parte más alta del altar. Se coloca de espaldas, y frente a ella se pone un espejo para que el difunto solo pueda ver el reflejo de sus deudos, y estos vean a su vez únicamente el del difunto. La cruz. Utilizada en todos los altares, es un símbolo introducido por los evangelizadores españoles con el fin de incorporar el catecismo a una tradición tan arraigada entre los indígenas como la veneración de los muertos. La cruz va en la parte superior del altar, a un lado de la imagen del difunto, y puede ser de sal o de ceniza. Imagen de las ánimas del purgatorio. Esta se coloca para que, en caso de que el espíritu del muerto se encuentre en el purgatorio, se facilite su salida. Según la religión ...
Origen de los Alabados y Alabanzas Posiblemente a partir de 1542, los frailes franciscanos se establecen en el entonces pueblo de Xallapan – hoy Xalapa, la capital del estado de Veracruz – donde construyen el convento de San Francisco, desarrollando desde allí la evangelización de los pueblos aledaños, entre los que se encontraba Naulingo de su Majestad. Los alabados son composiciones religiosas que durante la época de la Colonia eran entonados por los trabajadores del campo a la hora de la “caída del sol”. Las alabanzas con igualmente muy antiguas y su origen es de tipo romance, de ellas emanan los cantos llamados “caminatas” que se entonaban en las procesiones religiosas. Con el paso del tiempo se derivan los “corridos”. En cuanto a los alabados y alabanzas, fueron transmitidos desde los centros religiosos a los indígenas y se comienzan a cantar durante los días dedicados a celebrar a Todos los Sant...
La Cantada, entre flores, dulces y alabanzas preservan cultura en Naolinco. La cantada es una de las tradiciones con más arraigo en Naolinco, que se prepara para su celebración este 1 de noviembre. “Esta tradición decimos que son alabados y alabanzas, fue traída por los franciscanos. Esos cantos eran entonados por los campesinos alabando a Dios, pero en Naolinco se le ha dado un giro diferente, pues las estrofas son dirigidas a los santos, mártires, objetos religiosos e incluso relatan lo que sucede en la misma fiesta”. Señaló que grupos de familias, desde los niños pequeños hasta sus padres, así como amigos, salen cada primero de noviembre a cantar alabados y alabanzas al panteón, a partir de las 8 de la noche. Más tarde, se trasladan cada uno de los hogares donde hay altares para cantar también, posteriormente el anfitrión de cada casa los atiende y les ofrece de lo que estén degustando como tamales, atoles, licores, ponche o dulces. Esto habla de que la tradición tamb...
Quedo bien
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